Castillos intactos o casi destruidos, con olor a vino y mar. De color amarillo como los girasoles o verde como la vid y textura de piedra que forra las fachadas del sur de Francia.
Sin duda el Mediterráneo como telón de un paisaje idílico donde puedes elegir entre comer ostras o Cassoulet; entre bañarte en el mar o las frías aguas de los ríos que descienden de los Pirineos aunque siempre con un buen salchichón y el mejor vino para tomarte un delicioso aperitivo.
Te presento mis cinco descubrimientos favoritos del sur de Francia y que debéis visitar en vuestro viaje a Occitania:
Carcassonne
La conservación y reconstrucción del castillo de Carcassonne le ha llevado a tener una fama a nivel mundial. Su ciudadela amurallada fue declara Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997.
El comienzo de la importancia de esta ciudad data del año 800 a.C. cuando se convirtió en una reconocida ruta comercial. Dentro de las murallas podréis visitar el Castillo Condal o la Basílica Saint-Nazaire de origen románico del siglo XI.
El recinto compuesto de 52 torres y 2 recintos concéntricos, suma 3 km y su acceso es gratuito los 7 días de la semana. A pesar de su aspecto, sigue siendo una ciudad actual y muy viva. Podréis encontrar tiendas, restaurantes e incluso un colegio. Aunque principalmente su actividad se centra en el turismo, dentro de la ciudadela hay más de 50 residentes permanentes y vosotros podréis ser temporales ya que alberga desde hoteles de super lujo hasta un albergue juvenil.
Si os decidís a pasar el día os recomiendo que bajéis a la orilla del río para contemplar la fortaleza en todo su esplendor y sin duda deberéis probar el famoso plato típico de la zona, el Cassoulet. Es parecido a la fabada asturiana y está delicioso.
Narbonne
Es la ciudad más poblada del condado de Aude y fue fundada por los romanos en el año 118 a.C. Es por ese motivo que está repleta de historia. Podréis encontrar vestigios de la antigua calzada romana Vía Domitia datada del año 120 a.C en perfecto estado justo en medio de la plaza del ayuntamiento.
Pero su mayor y más preciosa atracción sería la catedral inacabada de San Justo y San Pastor. La parte sur de la misma nunca fue terminada ya que durante su construcción, que comenzó en el año 1272, se dieron cuenta de que debía demolerse parte de la muralla romana por lo que decidieron no finalizarla. Es de estilo gótico y es la tercera catedral más alta de Francia.
Un edificio que debéis visitar también es el mercado municipal de Les Halles. En él encontraréis productor típicos de la zona y está ubicado junto al canal que cruza la ciudad y que le da un encanto muy peculiar.
En el condado de Aude me enseñaron una joya de restaurante donde podréis disfrutar de buena comida a un precio razonable. La Guinguette d’Argens en una preciosa pequeña ciudad a orillas del Canal du Midi.
Su parrilla hace las delicias de cualquiera, por lo que no podéis olvidaros de reservar con antelación o no encontraréis mesa disponible. Pedimos una tapenade (crema de aceitunas) de entrantes y yo me pedí el plato combinado de gambas y chipirones de la foto que estaba increíblemente bueno. Además de Pan perdu de postre. Precio final de 63 euros por dos personas.





Le Port de Leucate
A 20 minutos en coche desde nuestra última parada, encontramos el puerto de Leucate en los estanques de Bages et Sigean. Debo decir que hacía mucho tiempo que no veía un paisaje tan maravilloso.
En coche podréis recorrer la carretera rodeados por el mar a un lado, la laguna al otro y justo en frente podréis contemplar la cordillera pirenaica. Aunque lo mejor es que en una de sus salidas al mar, se encuentra el puerto de pescadores de Leucate.
Los estanques repletos de granjas de ostras abastecen a toda la zona de este rico manjar. En el mismo puerto a orillas del mar, podréis degustar esta delicia marina a un precio fantástico. Nosotros comimos ostras hasta estar llenos (36 unidades) además de tres vasos de vino blanco y pan, por 35 euros. Absolutamente recomendada su visita.

Gruissan
El Arzobispo de Narbonne y señor de Gruissan mandó construir su castillo para proteger el puerto de Narbonne. Actualmente solo queda parte de una torre pero con el suficiente estilo como para llamar la atención de cualquier visitante. El castillo está abierto el público y podréis contemplar las mejores vistas de la ciudad.
Ya que el viento caracteriza la zona es un lugar perfecto para los amantes del Kitesurf que acuden cada año a disfrutar de sus características climáticas. Además es estupendo ver las casitas de colores a orillas del mar elevadas por pivotes de madera para evitar las inundaciones con la marea alta. Son una opción genial para alquilarlas en verano.
Lagrasse
Al puro estilo de la Provenza francesa encontraréis el pueblo de Lagrasse. Yo quedé completamente enamorada de sus calles empedradas, su plaza mayor cubierta, su puente romano y sobre todo de su Abadía.
En la zona de Les Corbières, está considerado como uno de los pueblos más bellos de toda Francia. Os recomiendo que paseéis por sus calles medievales hasta encontrar la estructura de pilares de piedra del viejo mercado del siglo XIV o la iglesia de estilo gótico declarada Monumento Histórico.
Aunque sin duda no podéis perderos la visita a la abadía de Santa María de Orbieu (río que cruza la ciudad). Actualmente se encuentra en pleno uso, pero podréis visitar la zona medieval ya que pertenece al Consejo General de Aude, aunque no su imponente torre-campanario que domina el perfil de la ciudad.
El amor me llevó a conocer esta zona increíble de Francia y yo misma me enamoré de ella. Este artículo es solo el comienzo de la Occitania francesa que os enseñaré en futuros artículos. Espero que la disfrutéis!































