A los 8 años abandonó su país de origen dirección España. Su vida ha seguido muchos caminos hasta convertirse en una mujer independiente viviendo en la capital Europea. Esperamos que la historia de esta cubana de origen y europea de corazón sea un pilar clave en Humans of EU.

Origen
Haber nacido en Cuba es un orgullo. Y lo digo siempre con ilusión y alegría. Es un país rico en valores y abunda la gente de buen corazón, también hay toneladas de arte. Somos hijos del Caribe, del Sol y la Salsa.
Nacer en Cuba y criarme en España significó mantener en casa mis raíces y mi cultura, mientras en la escuela y en mi día a día incluía un estilo de vida europeo. Esto ha marcado claramente mi personalidad y mi manera de ver la vida.
Me considero una persona muy cariñosa y pasional en mis emociones y de carácter fuerte, diría que en algunos aspectos soy muy latina. Creo que ser agradecida y valorar lo que tengo, lo considero como una característica en mi forma de ser que viene definida por mis orígenes. Conceptos como libertad, lucha y esfuerzo son mi base.
Viví en Cuba hasta los 8 años y recuerdo muchísimas cosas… Siempre he querido mantener viva esa parte de mi memoria. Mi casa siempre estaba llena de gente; familia, amigos o incluso el vecino que venía a pedirte azúcar, pero acababa tomándose un café y charlando durante horas.
Puedo decir que los años que pasé allí fueron maravillosos. Tanto mis
padres como la escuela, fomentaron mucho el arte en mí, principalmente el teatro. Recuerdo ciclones, inundaciones y sin nada de tecnología… Pero mis padres siempre encontraban una manera de entretenerme, de avivar mi imaginación.
Familia y Cambios
Describiría Cuba como un país con una situación política y social única en el mundo. La isla, estancada en el mismo concepto desde hace ya más de 60 años, vive día a día en un régimen autoritario donde tanto la libertad de expresión como las libertades personales están coaccionada.
Cuba llora, pasa hambre y vende a cualquier precio su talento, su historia y su belleza a turistas que vienen a ver el espectáculo en que la han convertido. Sin embargo hay que decir que el pueblo cubano es un ejemplo de superación, positivismo y humildad.
Mi familia no es la típica. Estamos todos repartidos por diferentes países. Cuba, Estados Unidos, España y yo que me encuentro aquí, en Bélgica. Es muy difícil conseguir coincidir todos en un mismo lugar y momento.
Mis abuelos son el corazón de todo, ellos hacen de pegamento. Son una pareja que lleva toda la vida haciendo lo máximo posible por sus hijos y nietos. ¡Son mis dos estrellas!
Una de mis pertenencias familiares más valiosa, es un conjunto de fotografías antiguas. Algunas en blanco y negro de hace más de 70 años, otras más recientes… Pero siempre las llevo conmigo.
Nos fuimos a vivir a Cataluña porque mi padre tuvo una buena oferta de trabajo. Lejos de haber supuesto un cambio difícil o dramático, lo recuerdo como unos años estupendos.
Lo de mudarnos a Canarias si fue más duro. ¡Yo tenía ya 14 años y estaba en mi etapa más rebelde! Un poco cansada de cambios y muy acostumbrada a Barcelona. Me costó adaptarme, pero había una cosa buena, Tenerife es una isla super completa. Puedes encontrar en muy poco espacio una variedad impresionante. Además, me gustaba ver todos los días el mar.
Nueva vida
¡Sonará raro, pero yo siempre supe que de mayor quería ser feliz! Fui muy indecisa con los estudios, tenía claro que el arte era la dirección correcta aunque también me gustaba la filosofía y la psicología… Sin embargo, mi carrera profesional se ha visto dirigida siempre a la parte más social y de contacto directo con la gente. Por eso, me dediqué al turismo y realicé estudios posteriores como Azafata.
El turismo es un campo de trabajo muy sacrificado. Es constante, sin horarios y para hacerlo bien exige altos niveles de profesionalidad. El factor humano es muy importante, pero sin olvidar que se trata de un negocio. Estuve más de 6 años trabajando en hoteles de lujo.
¡A veces hay que hacer sacrificios! No voy a negar que fue una decisión difícil el finalizar antes de tiempo mis estudios, pero sabía lo que tenía que hacer, aunque no me gustara. Entonces fue cuando comencé en el sector del turismo que me encantó.
Bélgica siempre estuvo en mi cabeza, tenía una amiga viviendo aquí, me gustaba la historia de la escuela de pintores flamencos, la localización, la multiculturalidad; pero la idea de venir a vivir fue realmente consistente cuando me enamoré.
Aunque esa relación se haya terminado, mi amor por el país se ha consolidado. Respecto a temas legales, sí, es bastante difícil para una persona no europea acceder a cualquier tipo de trámite legal para vivir. Especialmente lo recuerdo con mis padres, ellos no lo tuvieron fácil.
Ser inmigrante a veces puede ser un estigma, sobre todo dependiendo de cuales sean tus fronteras. Pero yo en Bélgica no me siento extranjera, eso es lo que me gusta. Aquí soy una ciudadana más.
Presente
¡Me encanta vivir en otro país europeo! A mi edad ya busco estabilidad, por lo que no estoy pensando ahora mismo en cambios, sino más bien en viajes, pero aconsejo a todos los jóvenes o personas que necesiten cosas nuevas en su vida que lo hagan.
Yo llegué a Bélgica sin trabajo, pero ese mismo día, en la noche, contacté con una empresa de turismo española y a los 2 días hice una entrevista que afortunadamente fue bien. Durante 1 año trabajé como guía turística, eso me ha llevado a pensar que creo conocer más de la historia de este país que los propios nacionales.






Más adelante sentía que necesitaba un cambio, la rutina empezaba a ser molesta y presenté mi candidatura al trabajo que a día de hoy tengo. Una firma de Lujo en Moda. Bélgica es un país con muchas oportunidades profesionales.
Para mí el concepto de hogar no hace referencia a un país. Mi hogar es donde estén mis abuelos, donde esté mi madre y probablemente también lo será el día que tenga mi propia familia.
Futuro
Me imagino en cualquier lugar del mundo, pero casada, con hijos y me encantaría tener un negocio propio con mi pareja, algo que nos haga felices y nos permita vivir bien. Quiero vivir intensamente y tener mucho amor y alegría a mi alrededor. Aunque, no quiero tenerlo todo planeado, quiero tener espacio para la espontaneidad.

Sin duda es muy importante vivir experiencias en el extranjero, si no sales de lo que conoces, de tu zona de confort es imposible abrir la mente y progresar, ese es el ejemplo de mi país. Compartir con gente diferente a ti, aprender de ellos tanto lo bueno como lo malo, te hace mucho más rico a cada paso que das.



























